6 CONSEJOS PARA COMENZAR UNA GRANJA DE FORMA ECONÓMICA

Al comenzar a diseñar una granja autosuficiente y todos los espacios que vamos a crear como huertos, corrales, bosques, vergeles, etc. pueden surgir dudas y desánimos al pensar los plazos necesarios para completarlo todo. Al sembrar una semilla no saldrá la cosecha al día siguiente ni una gallina va a poner huevos al día siguiente de nacida. Todo toma su tiempo (semanas, meses o años) y la paciencia es la virtud que más toca emplear en esta larga pero excitante aventura que es partir al campo tras vivir en la ciudad toda la vida. Tanto trabajo duro por delante puede resultar acongojante, sobre todo al mirar el bolsillo y darse cuenta de lo corto que está. Sin embargo se puede siempre pensar en tener y hacer algo bonito, práctico y económico. Esta serie de consejos los aplicamos en la granja y sé que pueden ser útiles a la hora de diseñar, planear y construir las cosas que necesitamos para acercarnos a la autosuficiencia de forma económica.

Utilizar materiales que se tengan a la mano. En nuestra granja autosuficiente contamos con mucha madera de un bosque de acacia japonesa que ha crecido de manera desordenada y muy pocos árboles logran superar los 5 o 10 cm de diámetro, precisamente por lo denso y desordenado. Al mismo tiempo que vamos seleccionando árboles para utilizar en estructuras o construcciones, también vamos aclarando los árboles más bonitos y prósperos para que sigan desarrollándose y así dejamos espacio para la reforestación. Así, tenemos una gran cantidad de varas largas de madera  (casi nunca rectas del todo por aquello de la densificación en el bosque) que nos han servido para construir muchas estructuras. De igual manera, en la finca hay una enorme cantidad de piedra, que también es un excelente material para la construcción de muros y barreras, pisos y escalones y también para la creación de entornos naturales como alrededor de lagos y jardines. De esta forma ahorramos dinero mientras tenemos cosas diseñadas y construidas por nosotros mismos, ahorrándonos también cargos por mano de obra.

No hay que obsesionarse con la perfección de la estructura. Si ella queda bien firme y sin peligro de caerse pero hay puntillas o tornillos que no encajaron perfecto o un madero resultó 1cm por encima de la medida, no toca volverse loco y rendirse. Lo importante siempre va a ser el diseño, la funcionalidad y la armonía que genere con lo que lo rodea. Lo que sí recomiendo es hacerlo con herramientas de alta calidad ya que ellas son las que nos van a permitir hacer maravillas con los materiales que usemos, así no sean de primera. Todo sea por aprender a hacerlo cada vez mejor y además ahorrarse los pesos de la mano de obra.

Construir todo para que sea armable y desarmable. Si las cosas en un futuro se pueden transportar a otro lugar o simplemente desarmar de manera sencilla para reemplazar nos ahorrará algún dinero.

No utilizar, hasta donde sea posible, materiales que puedan alterar permanentemente el lugar o el entorno. De acuerdo, si vamos a hacer una casa deberíamos utilizar todo lo necesario para asegurarse que no se va a derribar con el primer viento que pase. Pero en lugares como los huertos, perreras o gallineros no tiene mucho sentido agregar pisos de cemento o superficies y paredes que quedarán de por vida, ya que retirarlos será bastante complejo y costoso en un futuro donde se necesite o se quiera despejar ese lugar (una granja autosuficiente puede requerir reubicar varias veces corrales o huertos). Además los animales pueden perfectamente mantenerse en suelos naturales como tierra, fango, aserrín, paja, pasto o arena.

Comenzar a cultivar los huertos agroecológicos lo más pronto que se pueda y comenzar con un gallinero (4 o 5 gallinas estará bien para dos, tres o cuatro personas, según el gusto que le tengan). Así nosotros y las gallinas tendremos alimentos saludables como hortalizas y huevos, además de ahorrar algún dinero. No será mucho inicialmente el dinero que se ahorre pero a medida que todo va tomando forma y adquirimos experiencia en los huertos, los frutales crecen, más animales de cría llegan, etc. no solo habrá un ahorro sino que trabajaremos una granja autosuficiente; el ahorro, al menos en alimentación será del 100%.

Reusar y reutilizar. Tantas cosas se tiran a la basura que perfectamente pueden tener un segundo uso. Botellas y empaques plásticos y de vidrio, latas, desechables de icopor o telgopor (tratamos de no comprarlo en la granja, pero si alguien ya lo usó podemos reusarlo y darle una nueva utilidad o vida útil), cajas de cartón… en fin. Además del aporte medioambiental, todo esto puede tener usos múltiples en una granja autosuficiente; desde semilleros, macetas o huertos verticales, hasta mini invernaderos para los cultivos. También se pueden reusar para almacenar líquidos indispensables en la granja.

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